¿A quién representan?

Javier Peña.- Responsable de redes de Podemos CyL

Todas las formaciones políticas, sin excepción, dicen defender los intereses de los ciudadanos y velar por su bienestar. Sin embargo, es habitual encontrarse con que las acciones que luego llevan a cabo van en otras direcciones que no conducen hacia ese cálido y honorable lugar.

En Castilla y León, los votos en contra del Partido Popular y Ciudadanos han impedido la aprobación de leyes de vital trascendencia para quienes peor lo están pasando. Una detrás de otra. En otros Parlamentos con mayoría socialista, como el andaluz, han sido los votos de PSOE y Ciudadanos los que se han unido para frenar muchas de las propuestas de Podemos contra los desahucios y la pobreza energética.

Son iniciativas urgentes, básicas, que pretenden paliar los efectos más graves de la crisis. Ayudar a quienes han perdido su empleo y no pueden pagar los suministros básicos o la propia vivienda. Que las instituciones simplemente miren para otro lado mientras 600.000 familias son expulsadas de su casa por los bancos, aparte de incomprensible y de negligente es inconstitucional. Que haya 1.800.000 familias en España que no puedan calentarse en invierno o pagar la luz es algo que no puede ser tolerado por ningún gobierno honrado.

Pero, si todos estamos de acuerdo en los fines, ¿Por qué es tan dificil aprobar estas medidas que son humanitarias, que son de justicia, que son de sentido común? ¿Qué es lo que lleva al Partido Socialista a, ante la llegada de la crisis y la ola de desahucios, aprobar la famosa ley de desahucios express? ¿Por qué votan reiteradamente en contra de lo que a todas luces, se corresponde con el interés general y con el cumplimiento de los Derechos Humanos? Por falta de información, desde luego que no es. Tampoco tiene sentido pensar que nadie tenga un especial interés en que la gente sufra o lo pase mal.

Quizás, para encontrar explicación a esta situación haya que abandonar el pensamiento lógico y simplemente observar los hechos. El precio de la luz se ha incrementado en un 80% en 10 años. Las eléctricas declaran un beneficio neto que supera los siete mil millones de euros al año. Los bancos son rescatados con dinero público y acumulan cientos de miles de casas vacías. Y después, contemplar con asombro la nutrida plantilla de políticos que adorna los consejos de administración de las compañías eléctricas. Y las generosas condonaciones de la millonaria deuda de los partidos por parte de los bancos.

Quizás entonces podamos responder con más tino al inocente observador que pregunta confundido: ¿A quién representan?