Alcohol: marca España para la juventud

Artículo colaborativo escrito por jóvenes de Segovia (15 a 25 años) a través de titanpad.

El pasado 28 de Octubre, una niña de 12 años falleció debido a un coma etílico. Este hecho que estremecería a cualquier sociedad del mal llamado mundo desarrollado, parece que días después ya está olvidado.
Y es que España, sol y alcohol parece que son marca de orgullo nacional.
¿A qué edad empezaste a beber?

Según la revista Esquire, España es el país con más bares por habitante de la Unión Europea. Y es que en nuestro país hay un bar por cada 169 habitantes.
Esto tiene que ver con el modelo económico intrínsecamente ligado a una cultura que ve en el alcohol algo socialmente muy extendido y con alta capacidad sociabilizadora.

Para entender esto con ejemplos concretos sólo es necesario fijarnos en las alternativas de ocio que hay actualmente al alcance de los jóvenes a nuestro alrededor. Es más atractivo ir a un bar que a una casa joven, es incluso más accesible por horario o presencia en la localidad. Cuesta menos dinero ir a un bar que al cine o al teatro.

Pero el hecho de que el modelo económico ligue, o pretenda ligar fuertemente la cultura al consumo de alcohol, no sorprende a nadie. Que los bares sean uno de los principales escenarios para ello es comprensible, ya que es un emplazamiento muy versátil como modelo de negocio-lugar de ocio. Lo realmente macabro es que todos hayamos asumido y aceptado como normal que en ese tiempo de ocio, al bar se va a beber alcohol. Refrescos, zumos y cócteles sin alcohol se quedan marginados en el rincón del postureo.

El alcoholismo social de bar se instala en franjas de edad muy distintas, y el creciente fenómeno del botellón nos asegura su continuidad. En este sentido nos encontramos ante dos actitudes que se alimentan mutuamente. ¿Cómo podemos extrañarnos de que los adolescentes adopten comportamientos que los adultos mantienen a diario? ¿Cómo queremos mostrar que algo está mal pero porque lo haces tú y no tus padres o tus profesores?

Si queremos abordar este problema necesitamos hacer especial mención a las fiestas de los pueblos: el principio para muchos.

Todos conocemos casos. Las fiestas de cada pueblo son un momento muy importante para una gran parte de los habitantes del mismo. Se esperan durante todo un año y en gran parte de los casos una actividad es la dominante: beber.
Los jóvenes beben en fiestas. Es una parte básica de ellas. Mucha gente joven tiene su primera borrachera en dichas fechas. No sólo está socialmente aceptado que un menor de edad beba en fiestas, sino que la corriente social empuja a ello. ¿No bebes? Jaja, qué aburrido.
Como cómplices, muchos. Los padres y madres no le dan importancia, pues es una semana especial; las peñas, que en muchos casos hacen las compras de alcohol y las distribuyen sin miramientos; ayuntamientos que no hacen nada por remediarlo porque es la semana grande del pueblo y está para “disfrutar”; fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, que pasean entre la gente bebiendo en las calles sin importar que, aún siendo evidente en muchos casos, menores de edad estén consumiendo bebidas alcohólicas.

En España una fiesta es beber. Asociamos el consumo de alcohol con la diversión y la celebración. No educamos en que el consumo de alcohol tiene efectos nocivos para las salud mas allá de la resaca del día siguiente, y lo que es peor, enseñamos a la gente joven que los grandes momentos se celebran bebiendo. Tristemente es el principio para muchos en el consumo temprano de alcohol.

Posibles alternativas.

¿Y qué se podría hacer? Lo primero es ofrecer alternativas al botellón. La apertura en horarios mas amplios, incluso en horario nocturno, de las instalaciones deportivas y centros jóvenes. Abrir y hacer atractivos lugares en los que se pueden realizar actividades deportivas: jugar un partido de fútbol sala o baloncesto, una partida de pádel… o actividades de ocio sano y cultural como noches de cine, jugar al futbolin, debates, conciertos, recitales o simplemente charlar. En definitiva, alejar a los jovenes de la calle y del botellón, a la vez que se controla el consumo de alcohol.

Por otra parte estaria bien tener algun mecanismo que permita poner en contacto bares y locales nocturnos con gente y grupos que realicen actividades culturales. Que los negocios que quieran puedan ser una alternativa y tengan más actividades a parte de ir sólo a consumir bebidas alcohólicas. Charlas sobre temas de interés juvenil, actuaciones de artistas locales, etc. Eso podría atraer público nuevo a esos lugares  además de favorecer su actividad económica, allí controlarían el consumo de bebidas alcohólicas por parte de menores de edad.

Creemos en definitiva que el consumo de alcohol por parte de los jóvenes no es ningún problema menor ni puede seguir siendo ignorado por el conjunto de la sociedad. Porque los jóvenes somos el futuro y una juventud sana es la mejor fuerza social capaz de enfrentarlo.