Podemos ha contribuido, con un gran esfuerzo comunicativo y militante a contracorriente, a que la pobreza energética, que se cobra la vida de mucha gente en España, sea un tema del que se habla y ante el que se exige a las autoridades públicas que hagan algo para solucionarlo. Resulta curioso que El PSOE, de cara a la galería, presente alguna que otra iniciativa legislativa y al tiempo pacte medidas con el PP y Ciudadanos para abordar el asunto tibiamente, sin que, ni por asomo, se toquen los intereses de las grandes empresas del oligopolio eléctrico. El pasado cuatro de octubre, el tripartito que sostiene a Rajoy aprobó una proposición no de ley en el Parlamento para garantizar de manera excepcional que no se cortará la luz a las familias pobres con aparatos médicos vitales enchufados a la corriente. Podemos exige que las subvenciones de ¡más de tres mil millones de euros! del dinero de todos que han recibido las eléctricas en concepto de “transición a la competencia” sirvan para costear que nadie se quede sin luz en este país… Y PSOE, PP y Ciudadanos dicen que Podemos no tiene proyecto ni propuestas al tiempo que ya se encargan ellos de que a las eléctricas no se les toque ni un euro. El Gobierno, por cierto, se ha estado dedicando a recurrir al Tribunal Constitucional las diferentes leyes autonómicas contra la pobreza energética que cargan parte de la responsabilidad social en las compañías que se benefician de un régimen mercantil que les permite forrarse con un recibo de la luz de los más caros de Europa. Entre esas leyes que el Gobierno ha intentado bloquear está la catalana que no se aplicó para evitar la muerte de una anciana en Reus.

Este ejemplo explica con claridad por qué el PSOE, desde el principio, prefirió arrimarse a las derechas antes que intentar un gobierno con Podemos y las demás fuerzas del cambio. Felipe González, el gatillo que disparó la ejecución política de Pedro Sánchez, formó parte en su momento del consejo de administración de Gas Natural. Más claro, agua. Ya va siendo la hora de caerse del guindo. La corrupción, los recortes, las privatizaciones, las puertas giratorias, los dispositivos para que las grandes empresas nos expriman, las reformas laborales para acabar con nuestros derechos y abaratar los salarios… todo ello es un paquete completo del régimen neoliberal. Los dirigentes del PSOE, pendientes con frecuencia de la silla que los más ricos les ofrecerán para que se sienten a su mesa cuando dejen la política activa, forman parte de las fuerzas que lo defienden.

Ahora es crucial decidirse a frenar enseguida el programa de la desigualdad y la privatización. Empeñarse por miedo o cabezonería en seguir haciendo el juego al engaño tendrá consecuencias nefastas para las nuevas generaciones.