Endurecer la piel, acolchar el vientre

Javier Mestre.- Secretario de Análisis Político y Social de Podemos CyL

Reprochaba Pablo Iglesias a Pedro Sánchez en el debate fallido de investidura que ellos, los del PSOE, tienen la piel muy fina cuando les recuerdan los monstruos de su pasado. Y dijo también que los del PP actúan con mano de hierro con los débiles y guante de seda con los poderosos. Podemos ha tenido que endurecer la piel para que le reboten las cuchilladas, pero no puede permitirse que junto con la piel se le endurezca el vientre.

En medio de un campo de batalla político tan hostil, se corre el riesgo de que la acidez ambiental te avinagre por dentro. Lo que quiera que fuera que nacía hace poco más de dos años para concurrir a las elecciones europeas de 2014 se ha tenido que convertir en partido, en trinchera y castillo, a toda prisa. El bombardeo simbólico permanente obligó a construir un refugio como zapadores bajo fuego enemigo y se descuidaron muchas cosas. “Pobre de la tierra que necesita héroes”, dice un Galileo derrotado al final del drama de Bertolt Brecht. Podemos se ha edificado con muchos sacrificios de algunas personas, auténticos héroes del sostenimiento de una fortaleza precaria, y quizás precisamente por eso, tiene que revisar sus cimientos.

La gente que defiende los derechos de la mayoría social necesita organizarse, pero constituyendo una criatura con la coraza de un armadillo y el vientre cálido de una madre que acoge. Podemos está llamado a ser el partido del pueblo frente a los partidos de los privilegiados. Eso implica que ha de ser ancho y cómodo para cualquiera de nosotros, los de abajo, y robusto frente a quienes tienen todos los medios para defender sus intereses. Si se quiere cambiar de verdad el país, la estrategia política tiene que superar la fase de la maquinaria electoral para articular un instrumento llamado a superar la vieja contradicción entre el trabajo institucional y el movimiento social en la calle. Porque en esa relación está la garantía de la verdadera democracia, es decir, de la fidelidad de Podemos a sus fines más genuinos. La clave está en no desconectar nunca y conseguir llegar a ser la gran organización del pueblo para la defensa de sus derechos.