Estado de la autonomía

NATALIA DEL BARRIO.- Procuradora de Podemos CyL

Si tuviéramos que definir el estado de la autonomía en términos sanitarios, podríamos decir que se trata de un enfermo crónico.  Un enfermo que tiene que ver cómo aumenta la demora en las listas de espera con una media de 104 días. Que tiene esperar a una ambulancia más de veinte minutos porque vive en un pueblo a decenas de kilómetros de la capital. Que tiene que desviarse a un hospital privado con el que la Junta de Castilla y León ha firmado un convenio. Un enfermo crónico que tiene que trasladarse a otra provincia para recibir tratamiento. En definitiva, un enfermo crónico que ve cómo se desperdician millones de euros en un modelo público – privado sanitario.

Si lo hiciéramos en términos educativos, podríamos decir que su estado es el de incertidumbre. Un alumno que ve cómo sus profesores se desviven por sacar adelante una educación pública, de calidad y gratuita. Nervioso, porque tiene que decidir su futuro con 14 años. Un alumno que tendrá o seguir estudiando o dejarlo porque, con el recorte presupuestario en educación, las becas se han visto reducidas. En definitiva, un alumno de una escuela pública que ve cómo cada vez se destinan más y más fondos a centros concertados.

En el caso de que la autonomía tuviera nombre de mujer, sería una mujer en situación de desigualdad, una mujer con uno de los sueldos más bajos de toda España. Sería una mujer sin recursos para luchar contra la violencia de género. Una mujer con muchos planes, pero sin dinero para ejecutarlos.

Si lo hiciéramos en términos agroganaderos, podríamos decir que la autonomía está en situación de barbecho. Años ya en los que no se siembra nada en el campo para regenerarlo y sin perspectiva de que así sea. Más bien, está en situación de abandono. Nadie se ocupa de la tierra de Castilla y León, y mucho menos de los que dependen de ella. La tierra ve despedirse a los que la trabajaban.

De definir el estado de nuestra autonomía en términos de mayores, su estado sería la de soledad. Soledad por encontrarse solos en el medio rural. Soledad porque sus hijos viven en la ciudad. Porque ven cómo su vecino todavía espera la prestación por dependencia, o peor, no la recibe. Soledad, porque con sus nietos en el extranjero, no pueden hablar con ellos, porque a pesar de las nuevas tecnologías y de los múltiples cursos que han hecho para acceder a ellas, no pueden decirles buenas noches porque la señal de internet no llega. Soledad porque no se les proporciona ningún tipo de envejecimiento activo.

Pero también podemos definir el estado de autonomía en ojos de un recién nacido.  Y nos lo definiría con incertidumbre por sentirse especial en una comunidad con cada vez menos como él, pero también ilusionado y esperanzado, porque hay una oportunidad. A medida que crece, vislumbra un movimiento que empieza a cambiar el estado de nuestra Autonomía.