Sobre ética y deontología periodística

Diario de la procuradora

Hoy inauguramos la página web de Podemos Segovia, y en concreto el “Diario de la Procuradora” y no me parece nada mejor que inaugurarlo con una reflexión sobre lo que más amo en la vida después de mi familia. El periodismo.

Hacía tiempo que quería hablar, o abrir un debate sobre la comunicación que nos rodea. O más bien, sobre la información que los grupos editoriales proporcionan, porque si algo hay de bueno en todo esto, son los periodistas que día a día buscan contrastar, es decir, los periodistas que todavía ejercen de periodistas, que para nuestra satisfacción aún quedan muchos y muy buenos. Otra cosa es, lo que hacen después con su trabajo (destrozarlo en la mayoría de los casos) los directores y creadores de línea editorial de turno.

Día sí y día también, llegan a nuestro alcance artículos de opinión criticando por millonésima vez, las palabras de Pablo Iglesias, o del “podemita” del momento. Nada de especial, si no fuera porque estos periódicos son los mismos que prohíben a sus periodistas ir a tertulias, son los mismos que están en los juzgados por inventarse noticias, y son los mismos que tienen a sus trabajadores en condiciones de precariedad laboral.

Mucho se escribió sobre las palabras de Pablo Iglesias a Álvaro Carvajal, periodista de El Mundo. Pero muy poco de la huelga de los periodistas de El Mundo en Madrid. Muy poco se ha escrito de la falta de rigor periodístico de los escritos de OK Diario (no me atrevo a llamarlos noticias, para mí no lo son, ni siquiera informaciones) y menos se ha hablado todavía sobre las condiciones precarias, paros y huelgas de los trabajadores de Radio Televisión Castilla y León.

Cuando estudié periodismo, allá por los años 2000, antes de la reconversión a Bolonia, existía una asignatura que se llamaba “Ética y deontología de la información”. No quiero hacer un ensayo ni una disertación sobre la ética y la deontología. Simplemente unos apuntes.

La ética proviene de la palabra “ethos”. Muchos han sido los filósofos que han definido la ética y como ésta era la herramienta para llegar a conseguir la felicidad absoluta o plena. Y conseguir de esta forma una ciudadanía virtuosa.

En lo que respecta a la deontología, término utilitarista acuñado por Bentham, tampoco voy a hacer un análisis de lo que filosóficamente significa, y simplemente haré referencia a aquello que ha quedado registrado en la Real Academia de la Lengua y que hace referencia a “parte de la ética que trata de los deberes, especialmente (y aquí me detengo) a los que rigen una actividad profesional».

Pero en ¿qué se ha convertido la ética y la deontología de la información?  Bien podría ser el título de un debate mucho más amplio que ocupara, no solo unas líneas en un artículo de opinión, sino  una reflexión más profunda. Hasta el momento, la ética y deontología utilizada en los medios de información, o más bien por los grandes dueños de los medios de comunicación (porque periodistas hay muchos y muy buenos) ha legitimado una forma de hacer periodismo que podría resumirse en el “todo vale si vendemos”, que recuerda sin duda a la guerra emprendida por Pulitzer y Randolph Hearst a principios del siglo XX.  Y así el “nuevo periodismo” que de nuevo no tiene nada más que el soporte, ha invadido nuestra sociedad.

La información es un bien precioso, y no debiera pertenecer a los dueños de los medios. La información tendría que ser de la ciudadanía, como uno de los pilares fundamentales de nuestra sociedad.

Debemos entender los medios como un pilar fundamental de nuestra sociedad, tanto para el conocimiento como para la erradicación de estereotipos y así debieran ser utilizados.

Decir la verdad siempre será revolucionario, entonces hagamos revolucionario el periodismo.