El futuro del Cega, en juego

La cuenca del Cega se halla maltratada de principio a fin desde hace muchos años. En su parte media alta, debido a siembras masivas e indiscriminadas de chopos. Y en su parte media baja, debido a la utilización de aguas para riego; directas del cauce de Cuéllar para abajo, y en la recarga del acuífero del Carracillo. Además, el Cega aporta agua de calidad para beber a muchos pueblos de la zona.

La Administración no ha hecho su parte con las obras y la limpieza de los embalses.

La consecuencia de todo ello es un río sobreexplotado, deteriorado e “intermitente” durante buena parte del año.

Sobre la tercera fase de la recarga del Carracillo, no se trata de elegir entre desarrollo sí o desarrollo no, sino de hacer una planificación responsable según qué futuro queremos dejar para los que vengan detrás. Hay dos opciones: Una, continuar actuando sobre la marcha en función de las presiones de sectores económicos, tratando al río como si fuera un almacén del que echar mano cuando se quiera. Y la otra es pararse a pensar y tratar a la cuenca del Cega como un sistema ecológico homogéneo y complejo, que depende directamente de las aportaciones y de la buena salud del río, para que TODOS lo podamos seguir aprovechando y disfrutando de una manera racional y sostenible durante muchos años.

Foto: Jacinta Lluch Valero