La Comisión de Igualdad y Familia de las Cortes de Castilla y León ha aprobado por unanimidad nuestra iniciativa que reclama a la Junta que colabore con las entidades locales para activar durante las fiestas patronales y otras similares un Protocolo específico contra las agresiones sexistas realizado por expertas en violencias machistas que incluyan medidas como habilitación de un teléfono de ayuda o puntos de encuentro informativos, entre otros.

La iniciativa aprobada recoge también que se realice en el ámbito de las actuaciones de “Objetivo Violencia Cero” un planeamiento con las fuerzas de seguridad, psicólogos y psicólogas y juristas para la correcta activación de este Protocolo, que se apoye institucionalmente a través de las entidades locales actos de condena de las agresiones sexistas, siendo impulsores y participantes de los mismos.

En el último de los cuatro puntos, la PNL pide asimismo promover campañas explicativas sobre las agresiones sexistas, campañas de visibilización y extensión del Protocolo a toda la sociedad para evitar la estigmatización de la víctima, el debate social sesgado y la justificación de las agresiones machistas en situaciones festivas.

Mª Josefa Rodriguez Tobal, procuradora por Zamora, fue la encargada de defender la iniciativa que resultó apoyada por todos los grupos parlamentarios.

La Ley 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, no expone de manera lo suficientemente amplia la multiplicidad de violencias machistas que existen en nuestra sociedad. De este modo, violencia de género es definida como la realizada por los hombres que sean o hayan sido cónyuges o que tengan lazos de afectividad. Esto excluye otro tipo de violencias como acoso laboral, violencia sexual fuera del ámbito de la pareja, violencia económica o violencia simbólica.

La Ley 13/2010, de 9 de diciembre, contra la Violencia de Género en Castilla y León, es mucho más amplia en ese sentido, extendiendo el concepto de violencia de género en todas sus manifestaciones, incluyendo la de violencia sexual, acoso y otras. Esta extensión normativa requiere que las violencias machistas sean combatidas en su multiplicidad, en todos los ámbitos y ejercidas por cualquier hombre que no tenga lazos de afectividad con la víctima.

En los últimos meses se ha puesto en el centro del debate social las agresiones sexistas que tienen lugar en las fiestas populares en particular pero que es extensible a las fiestas de toda índole en general. No sólo referido a violaciones sucedidas en fiestas, sino todo tipo de agresiones sexistas que incluyan el acoso, la violencia psicológica u otras. El debate social generado es a menudo sesgado, culpabiliza a las víctimas y tanto la sociedad como las instituciones sufren de incapacidad para gestionar este tipo de situaciones que son un producto de la desigualdad entre sexos.

Numerosas entidades locales han activado protocolos y campañas específicas para evitar y condenar las agresiones sexistas durante sus fiestas patronales, iniciativas que han tenido una parte de efecto pero que son insuficientes y que no tienen un seguimiento a largo plazo.