Este jueves, 18 de mayo, a las 19h, ha visitado la Sede Autonómica de Podemos CyL el Doctor Ingeniero de Montes, Miguel Marabel, quien nos ha explicado qué es la biomasa y las ventajas que tendría su uso como fuente de energía tanto en zonas urbanas como, principalmente, en zonas rurales: “De entre todas las definiciones que hay para este concepto la que más me gusta es la que denomina la biomasa como la energía renovable que aprovecha todo lo que la naturaleza nos da. Y es precisamente en las zonas rurales donde se podría sacar más partido a este tipo de energía limpia, ya que no sólo ayudaría a mejorar el medio natural, sino a fijar población en estos entornos e, incluso, ayudar a que aquellas personas que tuvieron que abandonar su pueblo por falta de trabajo pudieran volver a su tierra natal y desarrollar su vida allí”, comenta.

Marabel prosigue la intervención haciendo una diferenciación del combustible que necesitarían estas minicentrales de biomasa: “Tenemos biomasas forestales (residuos procedentes de la limpieza de los bosques, residuos de podas y clareos, cultivos energéticos), biomasas de tipo agrícola (residuos de las cosechas, cultivos energéticos agrícolas como el cardo o la paja), biomasas ganaderas (estiércoles, purines), biomasas industriales (procedentes de la industria alimentaria, de la industria maderera, o de la industria papelera), biomasas urbanas (residuos orgánicos sólidos)”, explica.

En cuanto a la cantidad de biomasa que se genera, España está en un lugar destacado en cuanto a producción, pero de los más bajos en cuanto al aprovechamiento de este combustible: “Somos el tercer país de Europa en cantidad de biomasa pero sólo sacamos partido del 38% de la misma. La mayor parte de lo que no usamos se queda en el monte, aumentando de esta manera la posibilidad de que se produzcan incendios forestales, plagas, erosiones, etc. En Europa este aprovechamiento asciende hasta el 71%, e incluso en países como Suecia, Finlandia o Noruega llegan ya a un aprovechamiento del 90%”, añade.

photo_2017-05-19_11-23-57Tanto las energías renovables como, dentro de ellas, la biomasa, llevan implícito el concepto de sostenibilidad. Miguel nos lo explica así: “cualquier alternativa que se nos ocurra en cuanto a las energías limpias y en concreto a la biomasa debe guiarse por tres pilares: sostenibilidad social (montando las minicentrales en proximidad se consigue trabajo en la misma zona rural y se evita o frena la despoblación), sostenibilidad económica (es una nueva actividad que entra en el sector primario y que repercutiría en beneficio de otros sectores adyacentes como el de la ingeniería, el de la fabricación de calderas, mantenimiento, etc.) y sostenibilidad ambiental (ya que la limpieza de los montes evita los incendios, las plagas, las plantaciones absorberían una mayor cantidad de CO2, etc.)”, dice.

Pero, por supuesto, un factor clave para que esta nueva forma de producir energía salga adelante es que sea viable. Y lo es, según Marabel. “En Castilla y León anuelmente aumenta el volumen de biomasa en torno a 7,5 millones de metros cúbicos al año, de los cuales sólo se extrae una tercera parte. La biomasa puede producir energía térmica, es decir, calefacción y aire acondicionado, y electricidad. Además, se puede gestionar según necesidades y picos de demanda, a diferencia de la energía solar que sólo rinde cuando hay sol, o la eólica que lo hace cuando hay viento”, comenta.

La biomasa sirve como combustible dentro de unas instalaciones que transformarán esa materia en energía. Esas instalaciones son, evidentemente, las minicentrales de biomasa. “En ellas el proceso es bien sencillo: una materia prima (la biomasa) se quema, produciendo energía en forma de calor que calienta agua. Después el agua es conducida a través de un doble conducto: el de ida (llevando el agua a unos 90º) y el de vuelta (trayéndola a unos 60º). Cada casa se conecta a esas tuberías mediante dos conectores suministrándolas de calefacción y de aire acondicionado, pero además, haciendo que esas viviendas no contaminen, tengan menos ruidos y, según estimaciones, consigan un ahorro del 30% en comparación con los combustibles tradicionales. Pero la energía producida por la biomasa es muy diversa, ya que en otros casos la transformación da como resultado el biogás, que se genera a través de procesos de fermentación”, dice Marabel.

photo_2017-05-19_11-24-06Este sistema de tuberías está aún por desarrollarse. “En estos momentos se están llevando a grandes espacios, como centros comerciales, hospitales, colegios, que es donde más calefacción se consume. El objetivo es que, a corto o medio plazo, estas tuberías se puedan llevar a las zonas rurales. Y técnicamente es posible, pues ya hay tuberías de 17 o 20 kilómetros que podrían abastecer a varios pueblos, siempre que estos estén cerca unos de otros”, aclara.

Miguel nos alerta de los peligros que, algunas veces, se pueden observar en empresas que quieren ir más allá de lo que debería ser una estación para abastecer a un entorno más o menos reducido. “En concreto, al hablar de minicentrales estamos hablando de estaciones que produzcan menos de 10 megavatios. Esa es la minicentral ideal, sobre todo porque facilita el control de la vegetación que tienes que quemar. Si alguien habla de poner una megacentral de biomasa de más de 50 megavatios, desconfiad, pues lo que harán es plantar monocultivo por todo el monte con el riesgo de incendios si éste no está ordenado. Esto es lo que, desgraciadamente, se está haciendo en Galicia, donde todo es eucalipto para la industria papelera, en vez de hacer masas mixtas”, comenta.

Para terminar, Miguel nos da los datos que podría costar montar una de estas estaciones en el mundo rural. “Más o menos saldría por un millón de euros por cada megavatio. Evidentemente, hablando de estas cifras, lo más razonable es que fueran las empresas privadas las que hicieran el gasto inicial u optaran por sacarle rentabilidad a estas centrales durante unos años, y una vez obtenido un beneficio, pasaran a ser de titularidad pública. La pena es que las empresas sólo ven rentabilidad en las megacentrales de biomasa y, si hacen alguna minicentral, es porque tienen una subvención de la Junta de Castilla y León detrás”, concluye.