Las mujeres son asesinadas, no mueren

El asesinato machista de la Orotava (Tenerife) ha vuelto a demostrar una vez más que todavía no hemos aprendido nada de cómo informar sobre la violencia machista. A pesar de las múltiples campañas, de decálogos, de leyes etc, los medios (algunos, no vamos a poner a todos en el mismo saco, aunque sean los mínimos) han vuelto a informar como si estuviéramos en el siglo XIX, como si las mujeres no hubiesen dicho basta. Desde no considerarlo asesinato machista y pactado, hasta caer en el más puro sensacionalismo, contando los detalles más escabrosos y dando unas lecciones asombrosas de como no hay que informar sobre la violencia machista, y a la vez intentando legitimar un orden social patriarcal.

Pareciera que, en algunos casos, todavía nos quieren presentar como crímenes pasionales, lo que es violencia machista, y buscar excusas como los celos, o los problemas económicos para intentar explicar porque un hombre mata a toda su familia, sin profundizar en el gran problema social que recorre nuestro mundo. Y eso nos recuerda todavía bastante al periodismo de los años 70, cuando si un hombre mataba a su mujer, era porque en definitiva “ella se lo había buscado por haberle dado motivos”

Es incomprensible cómo algunos medios de comunicación todavía no se han dado cuenta (o sí) de lo importantes que son para la lucha contra esta lacra que es la violencia hacia las mujeres. Y digo si, porque quizá conscientes de esto, intentan legitimar el orden social establecido, que de repente está rompiéndose porque muchas mujeres han dicho “no es no”.

No contamos ninguna novedad si decimos que el lenguaje construye realidad, y que representa un sistema ideológico, social y cultural. Parece que estábamos concienciadas con lo visual, con la imagen que se proyecta de las mujeres en publicidad, en las noticias, o cómo no estamos visualizadas. Pero parece que asumiendo esto, ya hemos asumido nuestro compromiso en la lucha contra la violencia machista y en la búsqueda de informaciones no discriminatorias. ¿Y qué ocurre con el lenguaje, con la forma con la que contamos las cosas? Pues que quedan en un segundo plano. No en vano, se dice que una imagen vale más que mil palabras, sin tener en cuenta que las palabras describen actos, describen situaciones, generan opinión pública, y las palabras forman imágenes.

Aquellos que viven del lenguaje, de las palabras, son conscientes de ello. Si no, no se podría explicar por qué la Real Academia de la Lengua está que trina. Con dimisiones incluidas, que, por otro lado, no estarían nada mal si dejaran entrar a más mujeres, en una institución tan masculinizada que no ayuda para nada a cambiar el modelo de sociedad. Y está que trina porque se ha propuesto revisar el lenguaje de algunas leyes ¿que por qué revisar el lenguaje de nuestra Constitución? Pues muy sencillo, si echamos una simple mirada con perspectiva de género, nos daremos cuentas que son leyes masculinizadas. La justicia patriarcal no solo existe porque los jueces y juezas no tengan formación en género, la justicia patriarcal lo es porque todas nuestras leyes están masculinizadas.

Un ejemplo muy reciente, como anécdota. La futura ley de Conferencia de “alcaldes” que propone la Junta de Castilla y León, es eso, solo contempla alcaldes, eso sí, ya se nos encarga de explicar en la exposición de motivos que es “por economizar”, como si hubiera que economizar a la mitad de la población, eso sí, “las alcaldesas también están incluidas”. Faltaría más. Y si quieren economizar por qué no utilizan los términos “alcaldías” “presidencia”, también se economiza e incluye a hombres y mujeres.

Es una cuestión complicada, lo reconozco, estamos llenas de constantes impactos que se niegan a romper este sistema. Pero si somos conscientes de que podemos romperlo y hacemos el esfuerzo de utilizar nuevas fórmulas, podremos cambiar las cosas.

Y para empezar a cambiar, seamos conscientes de dos cuestiones: la primera, la violencia machista está provocada por la desigualdad y el machismo enraizado durante siglos en toda la sociedad, no existen excusas, no existe justificación. Y la segunda las mujeres no mueren, son asesinadas.

Articulo publicado en www.acueducto2.com/las-mujeres-son-asesinadas-no-mueren/70056