Las pensiones, ¿En peligro?

La Seguridad Social no recauda suficiente dinero como para sostener el sistema de pensiones. La precariedad laboral y la subvención a los empresarios oscurecen el futuro de nuestros mayores.

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Con la crisis y el posterior austericidio, el gobierno del PP está vaciando el fondo de reserva de las pensiones de la Seguridad Social. Cuando accedieron al poder, en 2011, el fondo disponía de 66.815 millones de euros. Al final de 2014, el fondo se había reducido a 41.634 millones. El Gobierno ha ido sacando dinero del fondo para atender los pagos del sistema de cobertura social del Estado y para financiar las políticas activas de empleo. No sólo el alto nivel de paro hace difícil el sostenimiento del sistema. También ha sido determinante la rebaja de salarios y el aumento de la precariedad en la contratación. El crecimiento de los ingresos de la seguridad social es muy inferior a la tasa de reducción del desempleo. Los trabajadores les salen mucho más baratos a los empresarios, descienden las cotizaciones y no se recauda suficiente para sostener a nuestros mayores. Por si fuera poco, el Estado invierte casi todo el fondo de reserva en títulos de deuda pública española, que se verá severamente depreciada el día –quizás mucho más próximo de lo que nos dicen- en que el Banco Central Europeo decida, por la presión de Alemania y otros países del norte, dejar de respaldar con dinero contante y sonante la deuda soberana de los países del sur.

Por si fuera poco, las pensiones no han subido un 9%, como han repetido desde el Gobierno con la esperanza de que las mentiras se conviertan en verdades de tanto decirlas. En realidad, de 2011 a 2014 (año incluso con inflación negativa) las pensiones han perdido una media del 4% de poder adquisitivo (un 3,65% las pensiones de menos de mil euros y un 4,65% las de más de mil euros). Esto es un proceso de empobrecimiento de la población, paralelo al crecimiento de la desigualdad que ha caracterizado a esta crisis en España, y las perspectivas no son buenas. Con cotizaciones cada vez más pobres y con un mercado de trabajo cada vez más inestable y precario, ¿qué jubilaciones esperan a la gente joven en un futuro próximo?

Sin una reforma impositiva para que los más ricos paguen por fin lo que les toca en vez de apropiarse de una parte cada vez mayor de la riqueza nacional, nuestro sistema de pensiones de reparto se verá abocado, como quiere el poder financiero, a la minimización. Los expertos que están de parte de los pensionistas consideran que, como mínimo, el Estado debe pagar las pensiones no contributivas, las de invalidez y viudedad, a cargo de sus presupuestos generales y no a cargo de las cotizaciones sociales. Las grandes empresas y las mayores fortunas tienen que contribuir al pago de las pensiones de nuestro pueblo, no puede quedar todo el esfuerzo para los asalariados. La reducción de las cotizaciones empresariales, que constantemente se vende como panacea para estimular la economía, en realidad estimula la desigualdad y la pobreza de la mayoría.

Los economistas al servicio del poder económico ya nos están recomendando que nos hagamos planes de pensiones privados… de esos que dan lugar a pensiones, como las de países como Chile o Perú, que dependen de las oscilaciones de los mercados y que no garantizan ni pagas dignas, ni que lo que se cobra dure hasta el final de la vida del pensionista. ¿No es para tomarse todo esto muy en serio en una comunidad autónoma en la que casi un tercio de la población tiene más de sesenta años?