Frente a la tragedia en nuestro país vecino, desde PODEMOS Castilla y León queremos expresar nuestra solidaridad con las víctimas y con el dolor de sus familias.

Los incendios ocurridos en Portugal y en las Sierras de Castilla y León demuestran que empieza un peligroso verano, por eso queremos seguir insistiendo en que los bosques se deben cuidar todo el año.

Es por ello que tras el terrible balance de incendios en nuestra Comunidad durante los últimos años, donde se han quemado miles de hectáreas en nuestra Comunidad, que va desde el que asoló la Sierra de Gredos en el verano de 2009 y a los sucesivos en León, Salamanca, Zamora, Segovia y Ávila (Lucillo, Castrocontrigo, Trabazos- Latedo, la Tebaida berciana, Peñalba de Santiago, Nieva, Cebreros o, ahora mismo, el monte de El Hornillo, y tras la desaparición del Plan 42, víctima de los recortes, así como del análisis presupuestario de la partida para la prevención de incendios que indica una imparable reducción de la inversión desde 2012, pasando de dedicar un tercio del total de la Consejería a este tema a tan solo 40 millones en la actualidad, hay que exigir a la Administración Pública que tome las medidas oportunas, y al menos recupere las partidas económicas para la prevención de incendios.

PODEMOS CyL apuesta por un servicio público e integrado de bomberos a diferencia de la Junta que lo fía todo a unas subcontratas y algunos voluntarios. Más del 50 por ciento de nuestro bosques son todavía de propiedad pública, es por ello que se hace necesario el aumento de la dotación de medios humanos y materiales para cuidar nuestros montes y nuestro patrimonio forestal. Es urgente un total cambio de modelo, que la prevención sea mejor ahorro y la mejor inversión; que las maneras naturales de conseguirlo son las mejores y las más económicas (ganadería extensiva, trashumancia, zonas rurales y de montaña vivas y habitadas); que el fuego se apaga en invierno y a lo largo de todo el año; las brigadas forestales tienen que ser a tiempo completo y contratada con sueldos y condiciones dignas.

La preocupación, el respeto y el cuidado adecuado de nuestros bosques son indispensables. Son fuente de vida en cuanto contribuyen a los ciclos globales de carbono; tienen tradicionales y novedosas funciones productivas por los recursos forestales que aportan; garantizan la biodiversidad y conservación de los ecosistemas; tienen unas fundamentales funciones hidrológica y protectoras; y su salud y vitalidad conforma y valoriza nuestro paisaje permitiendo un turismo sostenible y de calidad. Desde épocas inmemoriales, se conocen las funciones socioeconómicas de los recursos forestales, y se ha concebido su existencia como una riqueza, como un auténtico Bien Común a defender a toda costa por la comunidad.

Sin embargo, el cambio climático, el abandono de las zonas rurales y la negligencia de nuestros responsables políticos, hacen de nuestros montes un auténtico polvorín. Por todo ello, es básico actuar desde la prevención en lugar de equiparse solo e insuficientemente para la extinción.