Después de dos años de vigencia del Plan de Dinamización de los Municipios Mineros es evidente que no se están cumpliendo los objetivos establecidos para promover la actividad económica y laboral en las cuencas mineras de Castilla y León. El programa no está consiguiendo revitalizar demográficamente las zonas dependientes del carbón si tenemos en cuenta los datos recién publicados por el Instituto Nacional de Estadística. El padrón a 1 de enero de 2017 registra en las comarcas mineras de León y de Palencia en 2016 una pérdida  de población de un 2%, en su mayoría personas en edad laboral ante la ausencia de alternativas de empleo. A pesar de esta sangría poblacional, que viene sucediendo desde hace años, apenas desciende porcentualmente el desempleo. En los municipios mineros el ejercicio 2017 se ha cerrado con tasas de paro que oscilan entre el 14 y el 22%.

El Plan diseñado por la Junta no consigue frenar el proceso de declive demográfico. No es capaz de dinamizar la economía y el empleo. No es extraño cuando el proyecto estrella de la Consejería de Economía para 2018 es la restauración de la explotación de carbón de Nueva Julia en Cabrillanes, León, con un partida inicial de 7´5 millones de euros. No sorprende por dos razones. La primera es que el Gobierno Autonómico está obligado por mandato judicial del tribunal europeo a la reparación medioambiental de los cielos abiertos de Babia y Laciana. En segundo lugar no ha creado ni un solo puesto de trabajo directo en la zona, a pesar de llevar 12 millones de euros invertidos. ¡Curioso concepto de dinamización el de la Consejera de Economía Pilar del Olmo que parece no distinguir entre fondos ordinarios y fondos adicionales! Los criterios para fortalecer la actividad en sectores distintos a la minería fueron en 2016 la reparación de las bóvedas de la Colegiata de San Miguel (500.000€), o la promoción este año de las Edades del Hombre (900.000 €), ambas actuaciones en la localidad de Aguilar de Campoo. Dudoso concepto de dinamización es el financiar a una fundación privada como es la Iglesia Católica.

Pero lo que verdaderamente está convirtiendo en papel mojado el programa es que el Partido Popular está obviando la defensa de nuestro carbón, principal objetivo, tal y como se recoge en el Plan de Dinamización de los Municipios Mineros 2016-2020, dado que sin ningún sonrojo y abiertamente defiende el carbón de importación en la continuidad de las centrales térmicas tras la solicitud de cierre. Para hablar de centrales térmicas, debemos hablar de lo que se quema en ellas y gracias al Partido Popular el sector del carbón en nuestra tierra es prácticamente testimonial y apenas le quedan once meses de vida ya que aquellas unidades no rentables deberán cerrar a más tardar el 31 de diciembre de este 2018.

Las últimas noticias reflejan distintas percepciones de la realidad que se alejan a pasos agigantados de lo que de verdad preocupa a nuestras cuencas mineras. Hemos visto como estas navidades Iberdrola lanzaba la campaña “¿carbón? ni en Reyes ni nunca”, provocando justificadas reacciones contrarias sobre la propuesta de la compañía eléctrica de acabar con el medio de vida de numerosas familias. En plena cruzada entre el Gobierno e Iberdrola, Bruselas reclama al Ministerio de Energía un nuevo borrador del Real Decreto para dificultar la clausura de las térmicas y exige que las centrales más contaminantes estén cerradas en 2025. Por su parte la Comisión Europea ha abierto una investigación que cuestiona las ayudas de Estado que están recibiendo las centrales térmicas, entre ellas la de Velilla, por la instalación de plantas desulfuradoras. Mientras aquí, en Castilla y León, el ejecutivo de Juan Vicente Herrera anuncia un frente común con Asturias y Aragón sobre un modelo de transición energética en el  que se “de vida” al carbón autóctono cuando no quedan casi ni minas ni mineros.

Y en el medio, como siempre, las mujeres y los hombres de nuestras cuencas mineras. Los mineros de la cuenca palentina siguen sin conseguir un contrato de reanudación de entrega de carbón a la Central Térmica de Velilla, y va para 12 meses. Sus compañeros leoneses y asturianos van a afrontar este señalado 2018 en condiciones más dignas ya que algunas unidades de producción han conseguido firmar contratos hasta diciembre. El Parlamento Europeo acaba de acordar un endurecimiento de los objetivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero del sector energético al tiempo que aumenta la cuota de renovables hasta el 35% en 2030. Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, insiste en que el proceso de cierre “era conocido por la administración” y que es “un compromiso con el medio ambiente”.

No podemos apoyar ni apoyaremos el cierre de ninguna industria sin que exista una alternativa de empleo real para las personas de nuestra tierra, pero la realidad es tozuda y la Junta de Castilla y León está obligada a buscar alternativas. Es vital que el Gobierno Autonómico emprendan conversaciones con Iberdrola y que promuevan,  junto con los actores sociales alternativas industriales y proyectos sostenibles vinculados al sector de las energías renovables que logren dar de manera ordenada los pasos hacia un nuevo modelo productivo que reindustrialice las cuencas mineras de forma ordenada y justa con sus habitantes antes de que se agoten los plazos, porque mañana ya será tarde.