Podemos consigue que se aprueben medidas para hacer más equitativo el copago familiar por el servicio de ayuda a domicilio

Con una población tan envejecida como es la de Castilla y León, el Servicio de Ayuda a Domicilio es uno de los más demandados en nuestra comunidad, sobre todo en el caso de dependencias moderadas. La Ley 16/2010, de Servicios Sociales de Castilla y León, establece una distinción entre prestaciones sociales esenciales y no esenciales.

El Catálogo de Servicios Sociales incluye la ayuda a domicilio dentro del grupo de apoyo a la autonomía personal que atiende las necesidades dirigidas a actividades básicas e instrumentales de la vida diaria, movilidad y desplazamientos y convivencia en el entorno familiar. Entendemos, por tanto, que la accesibilidad a la prestación de la ayuda a domicilio debe ser igual y de costes no privativos, garantizando así que todas las familias puedan acogerse a ella de forma pública sin tener que recurrir a la oferta privada. Pero la realidad es bien distinta: con el paso de los años ha habido un aumento del copago con fórmulas especialmente gravosas para las rentas intermedias, ya que el pago que les corresponde es desproporcionado respecto a la renta familiar sobre la que se hace el cálculo en relación con las rentas más altas. Esto desemboca en que a las familias con rentas medias les resulte más barato contratar de forma privada esta ayuda en vez de acogerse al servicio público, lo cual es indignante e intolerable.

Por todo ello, hemos logrado que la Junta de Castilla y León se comprometa a revisar los acuerdos adoptados en el seno del Diálogo Social respecto a la homogeneización de los precios del servicio de ayuda a domicilio para que contemple o bien la gratuidad del servicio o bien el establecimiento de fórmulas de cálculo de las cuotas más proporcionales y justas, en función del nivel de renta de las personas usuarias, lo que beneficiará especialmente a las rentas intermedias.