PP y Ciudadanos rechazan una iniciativa de Podemos para evitar el uso de contaminantes hormonales

En Podemos nos importa la salud de las personas. A este respecto, estamos viendo cada día cómo, en pro de intereses meramente económicos, nuestro medio ambiente y los alimentos que ingerimos están llenos de sustancias químicas que ponen en peligro, por un lado, nuestro entorno natural y el de las generaciones venideras y, por otro, nuestra propia salud. En este caso hemos denunciado el uso de los llamados contaminantes hormonales, conocidos como alteradores hormonales o disruptores endocrinos (EDC, Endocrine Disrupting Chemicals, en inglés), que son sustancias capaces de alterar el funcionamiento normal del sistema hormonal provocando un grave riesgo sobre la salud de las personas y la fauna silvestre.

Según un estudio reciente de la OMS (Organización Mundial para la Salud), la exposición de la población a contaminantes hormonales presentes en el ambiente está relacionada con el incremento de importantes enfermedades, incluyendo problemas de salud reproductiva (infertilidad, malformaciones congénitas), tumores y otras enfermedades en órganos hormono-dependientes (mama, próstata, testículo, tiroides), enfermedades metabólicas (diabetes, obesidad), enfermedades inmunológicas y alteraciones en el desarrollo del sistema neurológico, entre otras. En España, los índices de estos contaminantes presentes en los ciudadanos son muy superiores a los que se encuentran en otros países europeos. A pesar de ello, el lobby de las empresas químicas es muy poderoso en nuestro país y en el ámbito europeo, lo que está forzando a retrasar las medidas de salud pública que deberían tomar con urgencia las Administraciones.

Por todo ello hemos presentado en las Cortes medidas para frenar el uso de estos contaminantes, que incluyen: evitar el uso de plaguicidas en espacios públicos y prohibir, ante la alarma social, el uso del glifosato en los mismos espacios, fomentar el consumo de alimentos orgánicos en guarderías, comedores escolares, residencias y centros hospitalarios, informar y formar a sanitarios, educadores y periodistas sobre los riesgos de los contaminantes hormonales, promover el uso de productos limpios sin contaminantes hormonales, a través de contratas y compras públicas, y adoptar medidas para conseguir reducir el tránsito de automóviles, entre otras.

Pero, por lo que parece, para el PP y Cs la calidad de vida tanto del entorno en el que vivimos como nuestra salud y la de nuestros hijos e hijas importa poco, como demuestra el rechazo de nuestras iniciativas.