En Podemos siempre hemos estado (y seguiremos estando) a favor de la movilidad sostenible. De hecho, la bicicleta se está convirtiendo en los últimos años en una de las modalidades de transporte más creciente, gracias a la progresiva concienciación de la ciudadanía acerca de los problemas acarreados por la contaminación de los automóviles en nuestros núcleos urbanos y de las virtudes que tiene para la salud la práctica cotidiana de este ejercicio.

En 2015 la Junta de Castilla y León aprobó las Actuaciones Prioritarias para la red regional de carreteras hasta 2019, de manera que el extenso tejido de comunicaciones cuya titularidad es autonómica se verá sometido a una serie de obras de mejora y mantenimiento.

Hay que recordar que una parte de esta red es compartida con las Diputaciones, quienes se comprometieron a conectar los núcleos urbanos de nuestra comunidad con sus respectivos alfoces. Y es precisamente en estas carreteras secundarias donde más desplazamientos tienen lugar a diario, ya que son vías muy transitadas tanto por vehículos privados como públicos.

En lo concerniente a los ciclistas, el Plan de Señalización turística de Castilla y León prevé dotar de señales específicas a ciertas rutas cicloturísticas que atraviesen nuestra Comunidad como reclamo para el esparcimiento, pero esto no es posible si las vías por las que transitan son peligrosas por estrechas.

Por todo ello, en Podemos hemos pedido a la Junta de Castilla y León que introduzca, dentro de sus actuaciones prioritarias, y en colaboración con las diputaciones, la adecuación de rutas para ciclistas en las carreteras que conecten los principales núcleos urbanos con sus respectivos alfoces, a través de arcenes para bicicletas con señalización específica, de manera que se favorezca el uso cotidiano de este medio de transporte. El PP nunca ha dado importancia a la movilidad sostenible, y de nuevo lo acaba de demostrar rechazando nuestra iniciativa.