¿Y ahora qué?

Natalia del Barrio
Procuradora de Podemos en las Cortes de Castilla y León.

Después de una semana de resaca electoral, de análisis, de reuniones para explicarnos el porqué de estos resultados de opiniones y opinólogos y en definitiva de mirarnos un poco el ombligo es hora de mirar hacia el futuro. Cierto es que el resultado de todas esas deliberaciones, parece que es que Pablo Iglesias debe dimitir. Desgaste de su figura, demasiado prepotente, no tenía que haber dicho tal, demasiado blando en el discurso, demasiado fuerte, en definitiva, parece que ese es el mensaje que se ha instaurado en la sociedad, incluso he oído que Carolina Bescansa tendría que hacerlo, por haber interpretado mal las encuestas, y un largo etc de justificaciones que abogan por la dimisión de dos de las mentes más brillantes Podemos.

Pero hagamos un análisis en frío. Para todo el mundo parece claro que Unidos Podemos ha conseguido unos resultados muy por debajo. ¿Pero muy por debajo de qué? Porque recuerdo que Unidos Podemos ha mantenido los escaños conseguidos en las elecciones del 20D. El PSOE ha conseguido los peores resultados de su historia acompañados de 5 diputados menos, pero es Pablo Iglesias quien tiene que dimitir. Ciudadanos y su líder, Albert Rivera, obtienen 8 diputados menos, pero es Pablo Iglesias quien tiene que dimitir. Evidentemente todo muy lógico. Y es que la lógica no ha sido la tónica general de estas últimas elecciones. Y sí me refiero a las encuestas. Como dice una amiga. Quizá deberían de ser ellas quienes empezaran a analizar que es lo que ha ocurrido. Más que nada por seguir manteniendo su credibilidad. Si soy un profesional y ponen en duda mi trabajo, me gustaría saber por qué.

Quizá un poco de historia nos refresque, sobre lo que ocurrirá a partir de ahora. En 1993, Felipe González ganaba las elecciones, contra todo pronóstico. El Partido Popular parecía claro vencedor en las encuestas y oh sorpresa, el socialista con chaqueta de pana, que ficho por Gas Natural después de sus cuatro mandatos, se hizo por última vez con la presidencia del gobierno. El gran perdedor, Jose María Aznar, lejos de dimitir, se mantuvo en la oposición y en 1996 ganó las elecciones y en el 2000 obtuvo la mayoría absoluta. Cuatro años después Jose Luis Rodríguez Zapatero ganaba las elecciones, contra un líder, por aquel entonces poco carísmatico, Mariano Rajoy, lejos de dimitir, habiendo obtenido unos resultados desastrosos, (de la mayoría absoluta a la nada) volvió a presentarse como candidato a la Presidencia del Gobierno, y otra vez perdió. A la tercera fue la vencida, como dice el refrán.

Dicho esto, toca repasar y el ¿ahora qué? Que titula este artículo. Es muy sencillo. Trabajo, trabajo y trabajo. Lejos del desánimo, tenemos que seguir trabajando por los ciudadanos y ciudadanas, en nuestro caso de Segovia y Castilla y León. No podemos dejar de olvidar de donde venimos y donde estamos. Tenemos una responsabilidad. Debemos seguir construyendo, mostrar que somos capaces de gobernar, que presentamos iniciativas del sentido común, enseñar que todo es voluntad política, preferencias. Que no somos el demonio, que somos personas normales y corrientes: agricultores, operarios, albañiles, estudiantes, profesoras, auxiliares, jubiladas, desempleadas, empleadas del hogar. Con ganas de un cambio y de un país mejor. Y ese debe ser nuestro objetivo. A corto, medio y largo plazo. Nos creímos las encuestas, si. Pero también nos hemos creído que era una carrera de velocidad. Y no, ha sido y es una carrera de fondo. Quizá tenemos un “pájara”, y parece que a mitad de carrera nos hemos descolgado del pelotón. Pero (y ahora que estamos en época de ciclismo) el Tour son muchas etapas. Y al final, como hizo un grande de Segovia, nuestro Perico acabaremos ganando el Tour.